
Coliflor gratinada tradicional con bechamel y bacon
1 h · 430 calorías

La costra dorada de gruyère se quiebra sobre los ramilletes de coliflor, tiernos pero firmes, y los trozos de bacon ahumado. La bechamel espesa mantiene el interior jugoso; la nuez moscada realza la leche y equilibra el punto salado del bacon.
En un plato
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Alérgenos
Caliente el horno a 200 °C. Separe la coliflor en ramilletes y enjuáguelos. Cuézalos en una olla grande con agua hirviendo con sal durante 10–12 minutos, hasta que la punta de un cuchillo entre con una ligera resistencia. Escurra bien.
Ponga el bacon en una sartén seca a fuego medio, sin añadir grasa. Remueva hasta que esté dorado y haya soltado parte de su grasa. Escúrralo.
Derrita la mantequilla en un cazo. Añada la harina y remueva durante un minuto; la mezcla debe burbujear sin tomar color. Incorpore la leche poco a poco, batiendo, y espese a fuego bajo sin dejar de remover. Sazone con sal, pimienta y nuez moscada.
Distribuya la coliflor bien escurrida y el bacon en una fuente para horno. Cúbralos con la bechamel y espolvoree el gruyère rallado. Hornee a 200 °C durante 20–25 minutos, hasta que la superficie esté dorada y la salsa burbujee por los bordes.
Se conserva tapado en el refrigerador durante 3 días. Caliéntelo en el horno a 160 °C hasta que el centro esté caliente; la superficie recuperará algo de firmeza.

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