Nutrición para perder peso

Perder peso de forma duradera no se basa en una dieta milagro ni en una pastilla mágica. La ciencia es clara: un déficit calórico moderado, un aporte proteico suficiente, una alimentación de calidad y paciencia constituyen la fórmula probada. Esta guía te explica cómo aplicar estos principios de forma concreta, sin frustraciones.

Pasos

1

Calcula tu déficit calórico

Un déficit de 300 a 500 kcal al día por debajo de tu TDEE permite una pérdida de 0,3 a 0,5 kg por semana, un ritmo sostenible que preserva la masa muscular. Evita déficits superiores a 700 kcal, ya que disparan la adaptación metabólica y aumentan la pérdida de músculo.

2

Mantén las proteínas altas

En periodos de déficit, las proteínas protegen tu masa muscular y aumentan la saciedad. Intenta alcanzar entre 1,6 y 2,2 g de proteína por kg de peso corporal. Por ejemplo, para una persona de 75 kg, esto supone entre 120 y 165 g al día, repartidos en 3 o 4 comidas.

3

Controla las porciones de forma inteligente

Usa trucos sencillos: platos más pequeños, pesa los hidratos una vez para calibrar tu ojo y llena la mitad del plato con verduras. Estas estrategias reducen las calorías sin sensación de privación. La densidad nutricional es tu aliada: mucho volumen para pocas calorías.

4

Planifica tus comidas con antelación

La planificación elimina las decisiones impulsivas que sabotean la pérdida de peso. Cuando tus comidas están previstas, evitas el fast-food de última hora y el picoteo por aburrimiento. Un plan sencillo para 5 de los 7 días de la semana basta para mantener el rumbo.

5

Muévete más en tu día a día

Aumentar el NEAT (caminar, escaleras, tareas domésticas) suele ser más eficaz que añadir sesiones de deporte intensas. Intentar dar entre 8 000 y 10 000 pasos al día aumenta tu gasto en unas 300-500 kcal. Combinado con musculación 2 o 3 veces por semana, es la estrategia óptima.

6

Sé paciente y constante

Perder peso de forma saludable lleva tiempo. Prepárate para estancamientos, fluctuaciones y semanas sin progreso aparente en la báscula. Lo que cuenta es la tendencia en 4 a 8 semanas. La constancia al 80 % supera a la perfección al 100 % seguida de abandono.

La única regla que importa: el balance energético

Para perder grasa, debes consumir menos energía de la que gastas. Es la ley fundamental de la termodinámica aplicada a la nutrición, confirmada por miles de estudios. Ningún alimento, suplemento o timing de comidas puede saltarse este principio.

Esto no significa que solo cuenten las calorías: la fuente de las calorías influye en el hambre, las hormonas, la energía y la composición corporal. Un déficit de 500 kcal basado en proteínas magras, verduras y cereales integrales dará resultados mucho mejores que un déficit idéntico a base de galletas y refrescos.

El error más frecuente es subestimar la ingesta calórica (los estudios muestran una subestimación media del 30 al 50 %) y sobreestimar el gasto físico. Un periodo de seguimiento preciso de unas pocas semanas permite recalibrar tu percepción.

La ventaja térmica de las proteínas

Las proteínas son el macronutriente más saciante: reducen la ghrelina (hormona del hambre) y aumentan el PYY (hormona de la saciedad). Un desayuno rico en proteínas (huevos, yogur griego, queso batido) reduce significativamente la ingesta calórica durante el resto del día.

Además, las proteínas tienen el efecto térmico más elevado: el cuerpo gasta del 20 al 30 % de las calorías proteicas solo para digerirlas. En una ingesta de 150 g de proteínas (600 kcal), se queman de 120 a 180 kcal por la propia digestión.

Finalmente, mantener una ingesta proteica elevada durante un déficit calórico minimiza la pérdida de masa muscular. Los estudios muestran que las personas que consumen 1,6 g/kg de proteínas durante una dieta pierden casi exclusivamente grasa, mientras que las que consumen 0,8 g/kg también pierden músculo.

Dieta sostenible vs dieta crash

Las dietas drásticas (menos de 1 000 kcal/día) producen resultados rápidos pero temporales. Del 80 al 95 % de las personas recuperan el peso perdido en 2 años, a menudo con un excedente. El motivo: adaptación metabólica, pérdida de músculo, frustración psicológica y ausencia de aprendizaje alimentario.

Una dieta sostenible es una que podrías seguir durante años. Incluye todos los grupos de alimentos, permite placeres moderados, se adapta a la vida social y no genera ni obsesión ni culpabilidad. El déficit es moderado (300-500 kcal) y se integran descansos dietéticos.

El mejor enfoque: considera la pérdida de peso como un cambio de hábitos progresivo, no como una prueba temporal. Cambia 1 o 2 hábitos al mes en lugar de trastocarlo todo de golpe. Los resultados son más lentos pero infinitamente más duraderos.

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor dieta para perder peso?
La mejor dieta es aquella que puedas seguir a largo plazo manteniendo un déficit calórico. Ya sea mediterránea, baja en carbohidratos, vegetariana o ayuno intermitente, todas funcionan si crean un déficit. Elige la que se adapte a tus preferencias y estilo de vida.
¿Se puede perder peso sin hacer deporte?
Sí, la pérdida de peso viene determinada principalmente por la alimentación. Sin embargo, el ejercicio (sobre todo el entrenamiento de fuerza) ayuda a preservar la masa muscular, mejora el estado de ánimo, aumenta el gasto y facilita el mantenimiento del peso perdido. No es indispensable, pero sí muy recomendable.
¿Por qué ya no pierdo peso a pesar de mi dieta?
Los estancamientos son normales y frecuentes. Las causas más comunes: subestimación de las calorías consumidas, adaptación metabólica, retención de líquidos que enmascara la pérdida de grasa, o un TDEE que ha disminuido con la pérdida de peso. Recalcula tus necesidades, revisa tu seguimiento y ten paciencia durante 2 o 3 semanas antes de ajustar.
¿Funcionan los supresores del apetito y los quemagrasas?
La gran mayoría no tiene un efecto significativo probado científicamente. La cafeína tiene un ligero efecto termogénico (50-100 kcal/día) y las fibras de glucomanano pueden reducir ligeramente el apetito. Pero ningún suplemento sustituye un déficit calórico y unos buenos hábitos alimentarios.
¿Hay que eliminar los hidratos de carbono para adelgazar?
No. Eliminar los hidratos hace perder agua rápidamente (lo que engaña a la báscula), pero no acelera la pérdida de grasa a igualdad de calorías. Los carbohidratos complejos y ricos en fibra (legumbres, cereales integrales) contribuyen a la saciedad y a la energía. Reduce los azúcares añadidos, no los carbohidratos en su conjunto.

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