Entender el índice glucémico
El índice glucémico es una herramienta potente pero a menudo mal comprendida. No basta con clasificar los alimentos en «buen IG» y «mal IG»: la carga glucémica, las combinaciones de alimentos y el contexto de la comida juegan un papel igual de importante. Esta guía te da las claves para utilizar estos conceptos de forma práctica y realista.
Pasos
Entiende la escala del IG
El índice glucémico clasifica los alimentos del 0 al 100 según la velocidad a la que elevan la glucemia en comparación con la glucosa pura (IG = 100). Se distinguen tres categorías: IG bajo (inferior a 55), IG moderado (56 a 69) e IG alto (70 o más). Esta clasificación guía tus elecciones diarias.
Identifica los alimentos de IG alto y bajo
Alimentos de IG alto: pan blanco (75), arroz blanco (73), patatas cocidas (78), cornflakes (81). Alimentos de IG bajo: lentejas (32), garbanzos (28), batata (63), manzana (36). Familiarízate con los IG de los alimentos que consumes habitualmente.
Distingue entre IG y carga glucémica
El IG no tiene en cuenta la cantidad consumida. La carga glucémica (CG) corrige esto multiplicando el IG por la cantidad de carbohidratos de una ración real. La sandía tiene un IG alto (76) pero una CG baja (4) porque contiene pocos carbohidratos por ración. En la práctica, lo que cuenta es la CG.
Combina los alimentos estratégicamente
Añadir proteínas, grasas o fibra a un alimento de IG alto reduce la respuesta glucémica global de la comida. El pan blanco solo tiene un IG de 75, pero un sándwich con pollo, aguacate y ensalada tiene una respuesta glucémica mucho más moderada. La comida completa es más importante que el alimento aislado.
Aplícalo a la planificación de tus comidas
Para tus comidas diarias, elige una base de IG bajo o moderado (cereales integrales, legumbres), añade proteínas y grasas saludables, y completa con verduras. Reserva los alimentos de IG alto para durante o después del ejercicio físico, cuando el cuerpo los utiliza de forma eficiente.
IG vs carga glucémica: la medida real
El índice glucémico se mide en laboratorio con 50 g de carbohidratos disponibles de un alimento determinado, pero nadie come 50 g de carbohidratos de sandía de una vez (habría que consumir 700 g). La carga glucémica resuelve este problema teniendo en cuenta la ración real.
Fórmula: CG = (IG x gramos de carbohidratos por ración) / 100. Una CG inferior a 10 es baja, entre 11 y 19 es moderada, y 20 o más es alta. Esta medida es mucho más útil en el día a día que el IG por sí solo.
Ejemplo concreto: las zanahorias cocidas tienen un IG de 47, y una ración de 80 g contiene 4 g de carbohidratos, lo que supone una CG de 2. No es necesario evitarlas a pesar de los temores populares. Por el contrario, un bol de arroz blanco (150 g cocido, IG 73, 40 g de carbohidratos) tiene una CG de 29, que es alta.
Impacto en la energía y el hambre
Cuando comes un alimento de IG alto en ayunas, tu glucemia sube rápidamente, lo que desencadena una fuerte secreción de insulina. La insulina hace que la glucemia caiga, a veces por debajo del nivel inicial, provocando fatiga, pérdida de concentración y antojos: es la hipoglucemia reactiva.
Por el contrario, una comida de IG bajo o moderado produce una elevación progresiva y prolongada de la glucemia, con una secreción de insulina controlada. El resultado: energía estable durante 3 o 4 horas, mejor concentración y ausencia de antojos.
Esta dinámica es especialmente importante para las personas con resistencia a la insulina, prediabetes o diabetes tipo 2. Pero incluso en personas sanas, priorizar los alimentos de IG bajo mejora el confort digestivo y el rendimiento cognitivo.
La respuesta insulínica
La insulina es la hormona que permite que la glucosa entre en las células. Una secreción moderada y regular es normal y deseable. El problema surge cuando los picos de insulina repetidos (debido a una alimentación rica en azúcares rápidos) conducen a una resistencia a la insulina con el paso de los años.
La resistencia a la insulina es el mecanismo central del síndrome metabólico y de la diabetes tipo 2. Las células se vuelven menos sensibles a la insulina y el páncreas compensa produciendo más, lo que crea un círculo vicioso que favorece el almacenamiento de grasa abdominal.
Una alimentación de IG bajo o moderado, combinada con actividad física regular, es la estrategia más eficaz para mantener una buena sensibilidad a la insulina. La musculación es particularmente efectiva, ya que aumenta la capacidad de los músculos para captar la glucosa.
Truco FoodCraft
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Preguntas frecuentes
¿Es fiable el índice glucémico?
¿Debo evitar todos los alimentos con IG alto?
¿Cambia el índice glucémico con la cocción?
¿Es importante el índice glucémico si no soy diabético?
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