
Patatas a la sarladesa
Tiernas láminas de patata selladas en grasa de pato hasta lograr una costra dorada y crujiente. El potente aroma del ajo salteado y los boletus define este gran clásico del suroeste francés.
0Nutrición (por porción)
Ingredientes
- 1 kgPatata~200 cal/por porción(peladas y cortadas en rodajas)VeganGluten-free
- 100 gGrasa de pato~225 cal/por porción(derretida)Gluten-free
- 300 gHongo porcini~22 cal/por porción(troceados de forma tosca)VeganGluten-free
- 3 pieceAjo~3 cal/por porción(picado finamente)VeganGluten-free
- 1 piecePerejil(picado muy fino)VeganGluten-free
- 1 pinchSal marina grisVeganGluten-free
- 1 pinchPimienta negra molidaVeganGluten-free
Instrucciones
0/5Preparación de los tubérculos
Pela las patatas y córtalas en rodajas uniformes de unos 3 o 4 milímetros de grosor. Es fundamental no enjuagarlas; el almidón natural es el secreto para que doren y se forme esa costra deliciosa.
10 minSellado en grasa de pato
Calienta la grasa de pato en una sartén grande de hierro fundido. En cuanto empiece a humear ligeramente, añade las patatas. Deben chisporrotear con fuerza al entrar en contacto con el metal.
5 minDorado y cocción lenta
Deja que se doren sin remover demasiado al principio para que se sellen bien. Cuando los bordes luzcan tostados, dales la vuelta. Baja el fuego, tapa la sartén y cocina hasta que al pincharlas el cuchillo entre como en mantequilla.
20 minEl turno de los boletus
Incorpora los boletus troceados de forma tosca. Sube de nuevo el fuego para sellarlos; deben soltar su humedad y adquirir una textura firme y un tono castaño dorado.
10 minEl toque final de ajo y perejil
Pica finamente el ajo y el perejil. Apaga el fuego y espolvorea la mezcla sobre las patatas. Remueve por última vez para que el calor residual despierte los aromas del ajo sin riesgo de que se amargue o se queme.
5 min
Consejos del chef
- •Huye de las sartenes antiadherentes; el acero inoxidable o el hierro fundido son imprescindibles para conseguir ese crujiente tan característico.
- •Si no encuentras boletus frescos, los deshidratados son una excelente alternativa, pero asegúrate de secarlos muy bien con papel de cocina antes de saltarlos.
Conservación
Se conservan en refrigeración hasta 48 horas. Para disfrutarlas de nuevo, recaliéntalas en una sartén a fuego suave para que recuperen su textura crujiente original.