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Ensalada de tomate portuguesa

Ensalada de tomate portuguesa

Rodajas de tomate carnosas bañadas en su propio jugo mezclado con un buen aceite de oliva. La cebolla blanca aporta un toque crujiente y fresco, mientras que el orégano seco añade ese aroma herbal tan auténtico de las mesas portuguesas.

0
traditionalfreshmediterraneanvegetarian
10min
Preparación
0min
Cocción
Fácil
Dificultad

Nutrición (por porción)

125
Calorías
1g
Proteínas
4g
Carbohidratos
11g
Grasas
Spark IA
Inteligencia contextual

Ingredientes

4
  • 4 piece
    Tomate en rama
    ~4 cal/por porción
    (en rodajas de 1 cm)
  • 1 piece
    Cebolla blanca
    ~15 cal/por porción
    (en juliana muy fina)
  • 1 piece
    Ajo
    ~1 cal/por porción
    (picado finamente)
  • 1 tsp
    Orégano
    ~3 cal/por porción
  • 3 tbsp
    Aceite de oliva virgen extra
    ~101 cal/por porción
  • 1 tbsp
    Vinagre de vino tinto
    ~1 cal/por porción
  • 1 pinch
    Sal marina gris
  • 1 pinch
    Pimienta negra molida

Alérgenos

sulfites
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Instrucciones

0/3
  1. Cortar los tomates

    Corta los tomates de rama en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor. Disponlas de forma extendida en una fuente o plato llano para facilitar que suelten todos sus jugos naturales.

    5 min
  2. Preparar los aromáticos

    Corta la cebolla blanca en plumas muy finas y traslúcidas. Pica finamente el diente de ajo después de haberle quitado el germen para que no repita. Reparte ambos ingredientes uniformemente sobre las rodajas de tomate.

    3 min
  3. Aliñar y dejar reposar

    Esparce generosamente sal marina gris y orégano seco. Rocía con un hilo generoso de aceite de oliva virgen extra y vinagre de vino tinto. Deja reposar durante 15 minutos: es fundamental que la sal extraiga el agua del tomate para crear una emulsión natural exquisita junto al aceite.

    2 min

Consejos del chef

  • Evita refrigerar la ensalada una vez aliñada; el frío inhibe los volátiles y mata el aroma profundo del tomate maduro.
  • El jugo que queda en el fondo de la fuente es un tesoro; asegúrate de tener a mano un buen pan de corteza crujiente para rebañar hasta la última gota.

Conservación

Consumir al momento. Tras un par de horas, el tomate comienza a perder su firmeza y textura característica.

4.1
28 reseñas
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