
Ensalada de Daikon y Sésamo
Tiras de rábano translúcidas y súper crujientes, bañadas en un aderezo umami irresistible. Un plato fresco y vibrante donde las notas del sésamo tostado equilibran a la perfección la acidez del vinagre.
Nutrición (por ración)
Ingredientes
- 500 gRábano coreano~23 cal/por ración(en juliana)VeganGluten-free
- 1 cdta.Sal marina grisVeganGluten-free
- 2 cda.Salsa de soja~4 cal/por raciónVegan
- 2 cda.Vinagre de arroz~1 cal/por raciónVeganGluten-free
- 1 cda.Mirin~5 cal/por raciónVeganGluten-free
- 1 cdta.Azúcar blanco~5 cal/por raciónVeganGluten-free
- 1 cda.Aceite de sésamo~34 cal/por raciónVeganGluten-free
- 1 cda.Semillas de sésamo~23 cal/por ración(tostadas)VeganGluten-free
- 1 ud.Alga nori~2 cal/por ración(en tiras finas)VeganGluten-free
- 1 cda.Copos de bonitoopcional~13 cal/por raciónGluten-free
Alérgenos
Instrucciones
0/4Corta el rábano
Pela el rábano coreano. Córtalo en láminas finas y luego en bastoncitos (juliana) de unos 2-3 mm de grosor. Es vital que el corte sea regular para conseguir una textura uniforme en cada bocado.
10 minSalado y escurrido
Mezcla el rábano con la sal marina y deja reposar 10 minutos. El rábano soltará su agua y se volverá flexible. Estrújalo con fuerza entre las manos para extraer todo el líquido posible.
10 minPrepara el aliño
En un bol, disuelve el azúcar en el vinagre de arroz. Añade la salsa de soja, el mirin y el aceite de sésamo. Bate ligeramente con un tenedor hasta emulsionar los ingredientes.
5 minEmplatado final
Vierte el aderezo sobre el rábano. Incorpora las semillas de sésamo, el alga nori en tiras finas y los copos de bonito. Mezcla con suavidad y sirve al momento para que mantenga su frescura y ese toque crujiente.
2 min
Consejos del chef
- •Escurre el rábano con auténtica fuerza tras salarlo; si queda agua residual, aguará el aliño y arruinará el equilibrio de sabores.
- •Si no encuentras rábano coreano, el rábano negro es una buena alternativa, aunque su sabor es bastante más intenso y picante.
Conservación
Se conserva hasta 24 horas en la nevera, aunque el rábano irá perdiendo su firmeza característica con el paso de las horas.