Volver a las recetas
Trucha a la Molinera (Forelle Müllerin)

Trucha a la Molinera (Forelle Müllerin)

Una piel dorada y crujiente que resguarda una carne nacarada que se desprende con suavidad. El aroma de la mantequilla avellanada fundiéndose con un toque cítrico despierta todos los matices de este pescado.

3visitas0
traditionalclassic
15min
Preparación
10min
Cocción
Fácil
Dificultad

Nutrición (por ración)

806
Calorías
55g
Proteínas
10g
Hidratos
57g
Grasas
Spark IA
Inteligencia contextual

Ingredientes

4
  • 4 ud.
    Trucha
    ~572 cal/por ración
    (eviscerada y limpia)
  • 50 g
    Harina de trigo
    ~44 cal/por ración
    (para rebozar)
  • 80 g
    Mantequilla dulce
    ~150 cal/por ración
    (cortada en dados)
  • 1 ud.
    Limón
    ~6 cal/por ración
    (su zumo)
  • 1 ud.
    Perejil liso
    (finamente picado)
  • 1 pizca
    Flor de sal
  • 1 pizca
    Pimienta negra molida
  • 1 cda.
    Aceite de girasol
    ~34 cal/por ración
    (para cocinar)

Alérgenos

pescadoglutenmilk
Pasar al modo cocina¿Ingredientes listos? ¡Activa el modo paso a paso!

Instrucciones

0/3
  1. Preparación y sazonado

    Seca la trucha meticulosamente con papel de cocina. Salpimienta tanto el interior como el exterior. Pasa el pescado por harina para crear una cobertura ligera y sacude con firmeza el exceso: la capa debe ser tan fina como un velo.

    5 min
  2. El sellado del pescado

    En una sartén amplia, calienta la mantequilla con un chorrito de aceite para elevar su punto de humo. Cuando la mantequilla empiece a espumar, incorpora la trucha. Deja que dore entre 4 y 5 minutos por lado sin moverla demasiado, hasta que la piel esté impecablemente crujiente.

    8 min
  3. Acabado a la molinera

    Rocía el zumo de limón directamente sobre la trucha en la sartén y espolvorea el perejil fresco. La mantequilla debe adquirir un tono ámbar (beurre noisette) y desprender un fragante aroma tostado. Sirve de inmediato, bañando el pescado con esta deliciosa mantequilla cítrica.

    2 min

Consejos del chef

  • El secreto absoluto es el secado: si la piel está húmeda, jamás alcanzará ese punto crujiente tan deseado.
  • Enharina el pescado justo en el último segundo; si esperas, la harina absorberá la humedad y se formará una pasta pegajosa.
  • Sabrás que la mantequilla avellanada está en su punto cuando deje de 'cantar' (chisporrotear) y empiece a oler a frutos secos tostados.

Conservación

Consumir al momento. El pescado pierde su textura crocante a medida que se enfría.

4.2
25 reseñas
Puntúa esta receta:
Trucha a la Molinera (Forelle Müllerin) | FoodCraft