
Sopa de maíz dulce al estilo chino
Una textura suave y melosa que envuelve la cuchara, salpicada por el crujiente de los granos de maíz dulce. El aroma embriagador del aceite de sésamo se libera en cuanto se sirve el caldo humeante.
0Nutrición (por porción)
Ingredientes
- 300 gMaíz dulce~79 cal/por porción(escurrido)VeganGluten-free
- 800 mlAgua mineralVeganGluten-free
- 30 gAlmidón de maíz~27 cal/por porciónVeganGluten-free
- 2 pieceHuevo~35 cal/por porción(batido)Gluten-free
- 2 tbspSalsa de soja~4 cal/por porciónVegan
- 1 tspAceite de sésamo~11 cal/por porciónVeganGluten-free
- 2 pieceCebolleta~4 cal/por porción(cortado en rodajas finas)VeganGluten-free
- 1 pinchJengibre en polvoVeganGluten-free
- 2 pieceCaldo de ave(desmenuzado)Gluten-free
Alérgenos
Instrucciones
0/4Preparación de la base
En un cazo, vierte el agua mineral, el caldo de pollo y la mitad del maíz dulce. Lleva a ebullición. Tritura ligeramente si prefieres una textura más densa o deja los granos enteros para disfrutar de su mordida.
10 minSazonado y espesado
Añade el resto del maíz, la salsa de soja y el jengibre en polvo. Disuelve la maicena en un poco de agua fría e incorpórala al caldo mientras hierve a fuego lento. Remueve hasta que la sopa se torne translúcida y adquiera una consistencia sedosa.
5 minEl toque del huevo
Bate los huevos con un tenedor. Viértelos en forma de hilo muy fino sobre la sopa mientras dibujas círculos lentos con una espátula. Verás cómo se forman instantáneamente delicados hilos blancos y dorados.
2 minPresentación
Retira del fuego. Añade el aceite de sésamo y la cebolleta picada. Esta sopa debe servirse muy caliente, recién salida del fuego.
1 min
Consejos del chef
- •Vierte el huevo muy despacio mientras remueves para obtener hilos finos y elegantes en lugar de trozos grandes.
- •La maicena debe estar perfectamente disuelta en agua fría antes de añadirla para evitar que se formen grumos en el caldo.
Conservación
Se conserva hasta 2 días en el frigorífico. Recalienta a fuego lento sin que llegue a hervir con fuerza para no romper la delicada estructura de los hilos de huevo.